Zen

El maestro

Una vez encontré en internet a un maestro zen y le pregunté:

¿Las cosas están bien así, o podrían ser de otra manera?

Ambos. Los dos.

Fue su respuesta.

El puzle

Las cosas van tomando sentido de la misma forma que se monta un puzle: una pieza que no encajaba antes, encaja ahora porque ya se han puesto algunas alrededor.

La olla

Lo que diferencia una olla con agua y garbanzos de un cocido, es el tiempo que ha estado sobre el fuego, transformándose de una cosa en la otra. Lo que diferencia a una semilla de un árbol centenario es el tiempo que ha estado creciendo. Sin tiempo nada se transforma, nada crece: tú tampoco. Sin tensión, sin presión, nada evoluciona: tú tampoco.

No falta nada, no sobra nada

¿Cómo se puede salir del huevo si no se está dentro del huevo?

¿Cómo vas a llegar al otro lado del puente si no es por el puente?

¿Cómo vas a trascender el ego si no es usando el ego?

¿Cómo vas a despertar si no estás dormido?

“La Esencia se alimenta de la falsa personalidad.” G.I. Gurdjieff

El enemigo

¿Esto va de que no te engañen, o va de aprender?. Para que nadie fuese capaz de engañarte, tendrías que saberlo todo y, entonces, ¿qué harías aquí sin aprender nada?. Por eso, el que te engaña trabaja para ti, aunque tú no lo sepas ni él tampoco.

El relojero

Un relojero pasó su vida intentando arreglar un reloj, sin conseguirlo. Casi al final de ella se dio cuenta de que aquello que había estado intentando arreglar no era un reloj, sino una mata de tomates que no tenía nada que arreglar, porque daba unos tomates magníficos.

El buda silencioso

Un buscador encontró a un anciano relojero del que se decía que había alcanzado la iluminación, y le preguntó porqué no difundía su doctrina en beneficio de la humanidad.

-Nada hay en la humanidad que yo pueda mejorar, le respondió, y bajando la vista sobre el reloj que estaba reparado, dio la conversación por terminada.

El camino correcto

No es otro que el que tienes ahora bajo tus pies.

Nunca has dado un paso fuera del camino correcto, ni podrás por mucho que te empeñes.

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