La alimentación

Tu cuerpo extrae las sustancias que necesita a partir de los alimentos que ingieres. Si en ninguno de ellos hubiese fósforo, tu cuerpo tampoco contendría fósforo, y si algún órgano lo precisase, tendría una carencia y manifestaría una patología. La asimilación excesiva de un componente produce también una patología.

Una alimentación rica en comida basura produce un cuerpo basura.

Tu mente es un conjunto de algoritmos que relacionan ideas y conceptos con significados.  Estos son sus nutrientes, a partir de los cuales se construye la estructura mental. El funcionamiento es análogo al del cuerpo:

Ideas y conceptos basura producen una mente basura.

De la misma forma que no se nos ocurre beber de una charca cenagosa, estancada y maloliente, deberíamos identificar aquellas ideas que son superficiales, falsas, o contienen odio,… porque con eso es imposible construir una mente sana.

La comida basura como las ideas basura, suelen ir en un envase atrayente.

Quien vende ideas basura nunca dice lo que realmente vende.

Para identificar un error en tu estructura mental, solo tienes que observar tus emociones. Se puede desarrollar una habilidad muy práctica, que consiste en identificar una emoción negativa en el instante en que aparece. La lista de emociones negativas suele ser parecida a esta: miedo, ansiedad, tristeza, ira, agresividad y repugnancia.

  • Ansiedad es el miedo a un desenlace.
  • Agresividad es consecuencia del miedo a recibir un ataque.
  • Tristeza es el miedo a que la situación actual nunca cambie.
  • Repugnancia es el miedo a que la situación nos contamine.

Falta el miedo

El miedo es la base  de todas las emociones negativas.

El miedo es consecuencia de la ignorancia. A medida que comprendes, la comprensión desplaza al miedo. Hay cosas que parecen irreparables, como la muerte de un ser querido, o la propia, pero ¿comprendes la muerte y le tienes miedo porque la conoces, o tienes miedo de tu idea de la muerte? Fíjate: es tu idea la que te produce el miedo, es tu mente, tu programa. Un algoritmo hindú o tibetano produce una sensación diferente.

Solo puedes temer aquello que todavía no comprendes.

El proceso de comprensión consiste en cambiar ideas, conceptos y significados por otros más verdaderos. Si reparas una máquina, antes de colocar la pieza nueva tienes que quitar la estropeada. Cuando una copa está llena, no se puede volver a llenar si no se vacía previamente. Comprender requiere:

  1. Acceder al lugar donde está la idea. En un programa de tele-basura no se encuentra lo mismo que en un documental científico.
  2. Introducirla en tu mente, leerla, verla, que alguien te la exponga…
  3. Ubicarla en tu estructura mental, conectándola con otros significados y significantes.
  4. Eliminar de tu mente los aspectos de la idea que no han encajado y los de otras ideas que había y que han sido desplazadas por la última que ha entrado.

La misma mente también es un lugar de generación de ideas. El razonamiento sobre la propia estructura y la auto-observación, son una fuente fundamental de “materia prima”. Algunos monjes ermitaños usan esto casi como fuente exclusiva de conceptos. La meditación persigue algo parecido. Por contra, en la cultura occidental somos capaces de viajar miles de kilómetros sin ir a ninguna parte, es decir, sin desplazarnos un milímetro en nuestro paisaje interior.

El mecanismo de comprensión es similar al de nutrición del cuerpo físico: recolección, ingestión, digestión y excreción:

Como es arriba es abajo. El Kybalión.

La ubicación y conexión de las ideas, como la digestión, son procesos involuntarios. Cuando una idea entra en tu mente no hay que hacer nada más, el resto funciona solo.

Si te nutres con basura, eso también te llevará al sitio. Terminarás por comprender que por ahí no es, y luego tomarás el tramo del camino que va en la buena dirección. Todo este conjunto es el camino correcto.

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