El escenario

Hay cinco estados de consciencia cercanos a nuestro nivel de existencia:

  • Sueño sin sueños
  • Sueño con sueños
  • Sueño lúcido
  • Sueño hipnótico
  • Vigilia
  • Vigilia lúcida

Los dos primeros estados del sueño y la vigilia los tenemos todos los humanos, y probablemente también los comparten los animales superiores.

El sueño lúcido es relativamente frecuente. Se produce cuando, dentro de un sueño normal, tomas consciencia de la anormalidad de la situación, y te das cuenta que estás soñando. Entonces despiertas dentro del sueño, y tu relación con la “realidad” que está ocurriendo en el sueño cambia completamente. Por ejemplo, el precipicio que en un sueño normal puede inducirte ansiedad y vértigo, en un sueño lúcido es una invitación a empezar a volar*. Sabes que estás soñando, el miedo ha desaparecido. La sensación es realmente increíble.

La vigilia, estar despierto, la experimenta también cualquier perro. Su estado de consciencia es distinto al nuestro solo porque la parte intelectual de su mente está mucho menos desarrollada (la parte emocional también menos, pero no hay tanta diferencia como en la intelectual, y en la parte instintiva está prácticamente al mismo nivel).

La vigilia lúcida es hacia donde nos dirigimos. En la cultura occidental no se habla mucho de este estado, por lo que ha permanecido casi oculto, no así en la practica totalidad del resto del mundo. Es lo que en oriente se conoce como Despertar, Iluminación, Conciencia Búdica, Realización o  Satori, entre otros.

El hecho de percibir implica a un centro de percepción, al que llamaremos centro de consciencia, a los estímulos percibidos y al espacio donde se desarrolla esta acción (la sala de la fiesta). La aproximación al estudio de este asunto vamos a hacerla usando los dos estados de consciencia que mejor conocemos: el sueño con sueños (sueño en adelante), y la vigilia. En estos dos estados los fenómenos son diferentes porque los sentidos no funcionan igual, pero los estímulos son idénticos. Durante el sueño puede que no seamos capaces de ver la cara del que tenemos delante, pero si estamos soñando que es un ladrón, el estímulo será igual al que se produciría en la vigilia, y generará exactamente la misma respuesta emocional, porque el estímulo lo recibimos con la misma mente. Es decir, el centro de consciencia se ubica dentro de la misma mente, tanto cuando se está soñando como cuando se está despierto.

Diferencia entre los radios de consciencia:

La diferencia entre el sueño y la vigilia está en el espacio en el que se manifiestan los dos estados,  no en el centro de consciencia, ni en la mente, ni en los estímulos.

El espacio onírico es el escenario en el que se desarrolla el sueño. Escenario tomado en el sentido literal, como una zona delimitada por el decorado, que constituye el “marco de realidad” para los personajes. En estado de vigilia, lo que llamamos “mundo real”, es otro espacio como el onírico, pero de diferente tamaño.

EscenariosDeConsciencia2

Para definir el tamaño de los escenarios usaremos el radio de consciencia, que representa la distancia entre el centro de consciencia y el decorado, que es el conjunto de ideas, convicciones, principios, etc. que se dan por supuestos sin cuestionarlos. El espacio onírico tiene mucho menos radio que el de vigilia. Por ejemplo, puedes soñar que viajas en moto,  sin darte cuenta de que no sabes de dónde ha salido la moto, ni cuándo ha empezado tu viaje, que serían los dos elementos inmediatamente anteriores a lo que estás experimentando, y que no cuestionas porque están como pintados en el decorado,  justo delante de tus narices. El radio es muy pequeño.

El espacio de vigilia tiene un radio más grande que el onírico, pero cualitativamente es idéntico. Si crees que no, piensa dónde estabas antes de nacer.

En resumen, el perceptor, el centro de consciencia, “aparece” en un escenario cuyos límites no cuestiona, que son los que sustentan la realidad de la escena, dentro de la cual ocurre la experiencia percibida (En la cabalgata de Reyes Magos los niños existen en una realidad completamente distinta a la de sus padres).

Cuando el perceptor identifica el decorado, se produce un cambio cualitativo en el estado de consciencia, y se trasciende ese nivel de realidad y la relación emocional que se tenía con él, ocurre un despertar.

Correspondencia entre los escenarios:

Correspondencias

Podemos decir que los escenarios de los distintos niveles de consciencia tienen una especie de geometría concéntrica, de forma que cada evento que ocurra en uno de ellos, tiene su homólogo en los demás.

Por ejemplo: ¿dónde estaba antes de subir en la moto? (a en el decorado del escenario onírico), equivale a ¿dónde estaba antes de nacer? (A en el escenario de vigilia). Los puntos a y A son los puntos del decorado donde alcanza nuestra consciencia onírica y de vigilia; sus límites en esa dirección. De la misma forma, si b es no poder leer un libro que tenemos en las manos,  B podría ser la imposibilidad de entender nuestra relación con la pareja. c no poder marcar un número de teléfono, y C no poder conseguir un determinado objetivo. Esto no tiene nada que ver con el significado de los sueños, se trata de que un límite de un escenario (un punto del decorado) tiene su límite equivalente en el otro, como si fuese un reflejo.

El sueño hipnótico:

Es el estado en el que se encuentra un sujeto hipnotizado, sometido a las sugestiones del hipnotizador. El estudio de este fenómeno es particularmente útil para comprender los otros estados de consciencia y, en general, para entender el funcionamiento de la mente y su relación con el centro de consciencia.

En estado de hipnosis, el sujeto experimenta las situaciones que le sugiere el hipnotizador, percibiéndolas como reales con sus sentidos. Por ejemplo, puede inducirse una anestesia absoluta, que permita realizar una cirugía mayor sin necesidad de anestesia farmacológica (Dr. Escudero). Durante la intervención, el sujeto se encuentra consciente y no experimenta ningún dolor. En el campo del espectáculo, hay un sinnúmero de efectos, causados por sugestiones hipnóticas o post-hipnóticas, muy llamativos. En todos ellos, el hipnotizador se limita a definir la situación con unas pocas indicaciones, a partir de las cuales, la mente del sujeto construye un escenario coherente, que es vivido por él con todas sus consecuencias.

El estado de vigilia es idéntico al sueño hipnótico, solo que la mente no es inducida por un actor externo, sino por ella misma a partir de los estímulos (ver MENTE y MECÁNICA MENTAL). Es decir, la mente construye escenarios a partir de los estímulos, tanto si estos se generan en el estado onírico, en el onírico lúcido, en el de vigilia o en el de sueño hipnótico. En cualquiera de los casos,

a partir de los estímulos de que disponga, la mente crea de forma automática un escenario que es experimentado por el centro de consciencia, SIN CUESTIONAR SU GRADO DE REALIDAD.

El paso al siguiente escenario es similar a la sucesión de escenas en una película: una escena se desarrolla en el interior de una habitación, la siguiente bajo la torre Eiffel, y la tercera en un bosque. La primera puede ser romántica, la segunda de acción y la última de terror.

La vigilia ordinaria consiste en la experimentación de una sucesión de escenarios creados por la mente, en general muy distintos y con transacciones cortas entre ellos.

Cuando Truman encontró la escalera y la puerta del decorado después de atravesar el mar, cometió un error: en vez de buscar el siguiente límite, el siguiente decorado y la puerta por la que se sale de él, pensó que ya había llegado. Así, creyendo que ya estaba fuera, realmente estaba más adentro.

*) Los sueños lúcidos también podrían llamarse sueños lúdicos, porque son realmente divertidos.

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