Cuando dices “yo”, ¿a qué te refieres?

Cuando abres los ojos y miras, ¿desde donde ves?, ¿quién ve?. Ves con los ojos y analizas con la mente, pero no eres ni tu cuerpo ni tu mente.

Un ejercicio fácil: supón que pierdes un brazo en un accidente, ¿tendrás sensación de ser menos “yo”, o más bien tu “yo” tendrá la misma sensación de sí, pero con un brazo menos?. Dirás “yo tengo un brazo menos” o “he perdido un brazo”,  no  “soy un brazo menos”. El fenómeno es más íntimo que perder la cartera, pero cualitativamente idéntico, es decir, el poseedor ha perdido una parte de lo poseído, pero el poseedor continúa intacto. Tú no eres tu cuerpo, sino que lo posees.

Como hemos comentado en otra página, la mente recibe tanto estímulos del exterior como de sí misma, genera emociones y asociaciones que, a su vez,  se convierten en estímulos.

La mente, en su estado actual, es un torbellino de pensamiento asociativo y reacciones emocionales.

Centro de consciencia1

Tú tampoco eres tu mente, la posees o más bien deberías de poseerla porque, aunque es tuya, ahora no la controlas. Todo llegará.

Visualiza tu cabeza en el centro del gráfico, de forma que el centro de consciencia quede más o menos en el centro del cráneo, y el torbellino tenga un diámetro de medio metro. Una persona normal se siente más o menos así, en medio de un remolino que es imposible detener, y que a veces se altera hasta convertirse en un tornado.

Tú eres la consciencia que percibe.

En condiciones normales no hay un tú permanente, sino que te encuentras identificado con el proceso que esté ocurriendo en ese momento en tu mente. Cada uno de estos algoritmos de respuesta es a lo que refería Gurdjieff como muchos yoes.

A medida que conoces este funcionamiento y va aumentando tu nivel de comprensión, ocurre un proceso de desplazamiento gradual: el centro de consciencia es capaz de observar el funcionamiento de la mente desde fuera de ella. Con lo cual esta deja de retro-alimentarse, se calma el torbellino y disminuyen las reacciones emocionales. Esto es una mente silenciosa. Objetivo y medio para algunos sistemas de meditación.Centro de consciencia2

Cuanto más capaz eres de observar el funcionamiento de tu mente, los yoes más se van unificando, concentrando. Ya no hay un algoritmo diferente para cada cosa, sino que percibes unas leyes generales que tienen diferente manifestación en cada caso, pero no dejan de ser las mismas leyes. Aunque aquí está enunciado en esta dirección, la contraria es igual de válida: si identificas leyes generales, cada vez tienes más capacidad de observación de tu propia mente.

Mientras tu centro de consciencia se sitúe dentro de la mente, solo hay ego, falsa personalidad, estás identificado con tu estatus, con tu carrera, con tus logros y fracasos, con tu imagen ante los demás. Estás identificado con tu personaje. Tú no eres tu personaje, al igual que no eres tu cuerpo. Ambos los perderás en tan solo unos años. Al ver desde fuera de la mente te das cuenta de esta obviedad: hay dos cosas distintas, tú y tu mente. A medida que esta idea se va consolidando, tu ego se va diluyendo. Cuando llegas a este punto y dices “yo” ya empiezas a saber a qué te refieres.

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